martes, 9 de junio de 2009

VALORACIÓN PREOPERATORIA DE RIESGO CARDIOVASCULAR


Todo paciente que va a someterse a una intervención quirúrgica requiere una evaluación cardiovascular que establezca su riesgo quirúrgico. Por otro lado, una importante proporción de las muertes ocurridas durante la cirugía se deben a complicaciones cardiovasculares, muchas de las cuales se podrían evitar valorando correctamente el riesgo cardiológico de la intervención. La cirugía y la anestesia someten al paciente a situaciones de estrés durante el período perioperatorio, que obligan a que se establezca la capacidad del enfermo de responder a esas demandas, desaconsejando la cirugía si se considera que el riesgo es inasumible. Cada vez aumenta más la proporción de casos de cirugía mayor en pacientes de más de 65 años, con el consiguiente incremento de la comorbilidad cardiovascular, especialmente por el riesgo de infarto de miocardio, angina inestable e insuficiencia cardíaca perioperatoria. Seguidamente se establecen unas recomendaciones para la valoración cardiovascular del paciente cardiológico que va a someterse a una intervención quirúrgica no cardíaca.

TABAQUISMO: RECOMENDACIONES DEL CARDIOLOGO




Recomendaciones para afrontar los primeros días sin fumar
Más sugerencias muy útiles para dejar de fumar, de la campaña española VIDA SIN TABACO promovida por la Sociedad Española de Cardiología con el apoyo de la Fundación Española del Corazón.Ayúdate con la alimentación
Toma comidas sencillas. Evita los fritos, carnes muy sazonadas o comidas fuertemente condimentadas.
Elimina durante estos días la ingestión de café y alcohol.
Bebe abundantes jugos de fruta, a ser posible naturales, especialmente aquellos que sean ricos en vitamina C (naranja, pomelo, limón...).
No olvides, además, tomar un mínimo de dos vasos de agua media hora antes de las comidas principales.
Procura comer alimentos ricos en vitamina B (cereales: germen de trigo, levadura de cerveza...)
Si te levantas con tiempo suficiente podrás tomar un desayuno nutritivo que te ayudará a fortalecer y calmar tus nervios.
Ya conoces los alimentos y bebidas que estimulan tus deseos de fumar, evítalos al principio.
Evita igualmente un estómago demasiado lleno que sin duda te adormecerá a ti y a tu autocontrol.Si estás muy nervioso...
Mantén en tus manos objetos distintos al cigarrillo (bolígrafo, anillo, pulsera, muñeco relajante...).
Respira profundamente y luego intenta sentarte por algunos instantes en la posición más cómoda posible.
Si es posible, dúchate o toma un baño.
Procura situarte en lugares lo más limpios posible de humo de tabaco.Hábitos que te pueden ayudar...
Por la manaña:
Ducha tibia terminada con agua fría.
Bebe agua y zumos de fruta.
Procura tomarte el tiempo suficiente para desayunar adecuadamente.
Después de las comidas:
No te sientes en el sillón favorito.
Lávate inmediatamente los dientes. En cualquier momento del día...
Lee y medita de vez en cuando tu lista de motivos para dejar de fumar.Anímate a romper con tu rutina!!
Empieza a utilizar tus pulmones.
HAZ EJERCICIO. Empieza a practicar un nuevo deporte (tenis, gimnasia, natación...)
Lo que puedas hacer andando, hazlo. Pasea por el parque más próximo, intenta ir al trabajo a pie o en transporte público, evita el ascensor...
Mantén tus manos ocupadas durante el tiempo libre. Empieza a realizar aquellas actividades para las que nunca tuviste tiempo (puzzles, bricolaje, tocar un instrumento...).
Procura que las actividades en tu tiempo libre sean reparadoras y relajantes.
Añade espontaneidad, novedad y diversión a tu rutina diaria.Y recuerda...
...que estás APRENDIENDO un nuevo hábito y que, como aprender otras muchas cosas, los comienzos siempre son difíciles.
Por lo tanto, si en algún momento tu autocontrol te falla y te conduce a fumar un cigarrillo, recuerda que los niños pequeños, antes de aprender a andar caen muchas veces al suelo. Lo importante es levantarse y volverlo a intentar.
No olvides que perder una batalla no significa perder la guerra, ahora

DIABETES Y CORAZON



Diabetes y corazón
DIABETES Y EMOCIONES: DEPRESIóN Y ANSIEDAD
Es difícil recibir la noticia de que uno tiene diabetes y es difícil vivir con la diabetes todos los días. Con la diabetes nunca hay un descanso. Cuidar la diabetes toma mucho esfuerzo y a veces la carga se puede hacer muy pesada.
Sentirse triste y deprimido algunas veces es común para las personas con diabetes. Pero si se siente triste por más de dos semanas, hable con su proveedor de salud. No deje pasar mucho tiempo antes de pedir ayuda.
La diabetes aumenta el riesgo de tener depresión severa.
Si usted tiene depresión severa, puede que le cueste levantarse de la cama, hacer su trabajo, o disfrutar las cosas. Puede que tenga dificultad compartiendo con sus amigos y familiares o cuidando su diabetes. Hay tratamientos con medicinas o consejería que le harán sentir mejor. Así podrá de nuevo tomar el control de su diabetes.
Las personas con diabetes frecuentemente tienen mucho de qué preocuparse. Así es que es normal sentirse ansioso de vez en cuando. Pero si está muy preocupado, usted podría tener un problema más serio conocido como ansiedad. Le sugerimos hacer una marca al lado de cualquiera de los siguientes síntomas que usted tenga. Hable con su profesional de salud acerca de las cosas que marque.
- sentirse muy preocupado
- evitar a las personas o los lugares
- sentir pánico o preocupación sin razón
- no poder dejar de pensar en algo
- sentir que tiene que hacer algo una y otra vez, tal como lavarse las manos o revisar las cerraduras de las puertas
Algunas personas también tienen problemas físicos como: temblores, falta de aire, sudores y sequedad en la boca. Si usted tiene alguno de los problemas, pida ayuda a su equipo médico.
No calle lo que está sintiendo.Comparta con sus amigos y familiares sus sentimientos y dígales qué pueden hacer para ayudar. Pero recuerde, la familia y los amigos no siempre son suficiente. Si se ha sentido deprimido durante 2 semanas o si siente mucha ansiedad, usted necesita visitar un profesional de salud.
Vivir con diabetes no es fácil. Tal vez se siente ansioso o deprimido. Aunque es normal estar molesto algunas veces, usted no quiere que estos sentimientos se apoderen de usted. Los siguientes consejos le ayudarán:
- Anote las preguntas o preocupaciones que desee platicar con su equipo médico.
- Pida a su familia o a otros que apoyen sus esfuerzos en el cuidado de su diabetes.
- Únase a un grupo de apoyo.
- Aprenda sobre la diabetes. De esta forma se sentirá más en control.
- Fije metas para el cuidado de su diabetes que usted pueda alcanzar.
- Alcance sus metas, cambiando paso a paso lo que usted hace.
- Recuerde que todos los pasos que siga para lograr sus metas le ayudarán.
- Hable con un psicólogo si los sentimientos de depresión y ansiedad se apoderan de su vida.

EL STRESS Y LAS ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES



EL ESTRéS LABORAL
Características personales que facilitan el estrés laboralNumerosas investigaciones han demostrado que existe una influencia de ciertas características personales en la producción de estrés.
Esto no quiere decir que el solo hecho de tener una serie de características personales determinadas desencadenen por sí mismas el estrés, sino que aumenta la vulnerabilidad de esos sujetos para que dadas determinadas situaciones o demandas, el sujeto tenga más probabilidades de sufrir una situación de estrés.
El modo de actuación de estas características en la generación del estrés proviene de la descompensación, desequilibrio o incongruencia entre lo que exteriormente es demandado u ofrecido y lo que los individuos necesitan, desean, o son capaces de hacer. Hay que considerar que esas características están afectadas por una gran variabilidad interindividual e, incluso, también son variables en un mismo individuo a lo largo de su historia personal.
Entre estas características personales existen ciertos aspectos de la personalidad que hacen a las personas más vulnerables al estrés que merecen considerarse:
Personalidad tipo A: Hace referencia a una tipología de personalidad característica que se manifiesta en ciertos sujetos como un interés desmesurado por la perfección y por el logro de metas elevadas, una implicación muy profunda con su profesión (hasta el punto de considerar el trabajo como el centro de su vida), que lleva al desarrollo de grandes esfuerzos, a una tensión constante, a una incapacidad de relajarse y a una preocupación constante por el tiempo (nunca encuentran tiempo suficiente para hacer todo lo que quisieran). Estos sujetos son activos, enérgicos, competitivos, ambiciosos, agresivos, impacientes y diligentes. Este tipo de personalidad no es un rasgo estático de personalidad sino un estilo de comportamiento con el que las personas responden habitualmente ante las situaciones y circunstancias que les rodean. Actúa como un condicionante que hace al sujeto más vulnerable al estrés.
Dependencia:Las personas poco autónomas toleran mejor un estilo de mando autoritario (supervisión estricta) y un ambiente laboral muy normalizado y burocratizado. Sin embargo, tienen más problemas en situaciones que implican tomar decisiones o cualquier tipo de incertidumbre y ambigüedad que las personas más independientes. Tienen más facilidad para delimitar el ámbito laboral del extralaboral y, por lo tanto, les permite abstraerse mejor de la posible problemática en su ámbito laboral.


Ansiedad: Las personas ansiosas experimentan mayor nivel de conflicto que las no ansiosas.
Introversión:Ante cualquier conflicto, los introvertidos reaccionan más intensamente que los extrovertidos, ya que son menos receptivos al apoyo social. Pero, además su menor capacidad para expresar sus emociones hacen que estas no encuentren una canalización adecuada y se estanquen, permaneciendo por mucho más tiempo.
Rigidez:Las personas rígidas presentan un mayor nivel de conflicto y de reacciones desadaptadas, especialmente en situaciones que implican un cambio y que requieren un esfuerzo adaptativo, que las personas flexibles.
La formación, las destrezas y conocimientos adquiridos, la experiencia y la capacidad (intelectual y física): Tienen capital importancia como fuente de estrés, por la posible incongruencia que se puede dar entre la posición ocupada (o el trabajo desempeñado) y la capacidad o capacitación del trabajador. Así, la posición ocupada puede requerir de capacidades y conocimientos superiores al nivel de preparación de la persona, o bien al contrario, la capacidad de la persona puede estar por encima de lo que requiere el puesto que ocupa y ser esto una fuente de frustración e insatisfacción.
La mala condición física y los malos hábitos de salud: Pueden disminuir de alguna manera la capacidad de enfrentarse a los problemas de trabajo.
Otros aspectos que se consideran como posibles estresores:
Señalamos a continuación aspectos con un carácter más activo, ya que actúan como demandas de la persona en la medida que modulan las intenciones y las conductas del individuo, el grado de autoexigencia, o lo que el individuo exige al entorno:
- Las necesidades del individuo: Necesidad de contacto social, de intimidad, de reconocimiento personal, de autorrealización, etc.
- Las aspiraciones: Deseos de logro personal, de alcanzar un determinado estatus, de dominar y controlar el trabajo, etc.
- Las expectativas: Esperanzas que el individuo tiene de obtener de su trabajo ciertos beneficios personales, sociales, etc.
- Los valores: La adhesión al principio de autoridad, importancia del trabajo o del status, entre otros.
Cabe recordar que el estrés laboral siempre es el resultado de una interacción, donde éstas y otras características personales entran en juego con condiciones de trabajo que las estimulan o desencadenan.

EL FAMOSO COLESTEROL

Esta sustancia figura sin duda al tope del rating de los escritos profesionales en medios de difusión masiva, es temida por la gente que habla bastante de ella, aunque a la hora de los hechos, pocos cumplan las indicaciones para mantenerla dentro del rango óptimo.
Pero más que hablar de colesterol, debemos dejar aclarado que lo haremos no solo de él, sino de las distintas grasas que transitan nuestra sangre del cual el colesterol es la más popular.
Fundamentalmente agregaremos los triglicéridos, a esta consideración, por lo cual en adelante nos referiremos al colesterol total, a su fracción de alta densidad, HDL-colesterol, y a su fracción de baja densidad LDL-colesterol.
¿Pero porqué trataremos este tema?. Es fácil, las alteraciones del contenido graso de la sangre (llamadas dislipemias en la jerga médica), son un factor de riesgo conocido que promueve la enfermedad aterosclerótica y acorta la vida de las personas.

¿Qué es el colesterol y que son los triglicéridos?


Son substancias grasas presentes en nuestra sangre, que ingerimos y que nosotros mismos fabricamos (sintetizamos) Dichas substancias viajan en la sangre unidas a proteínas, de ahí, que Uds. con seguridad han oído hablar de lipoproteínas.
Dichas grasas, saldrán de su unión proteica para pasar a engrosar la pared de nuestras arterias, produciendo obstrucción de la luz arterial. Estas son las famosas placas ateroscleróticas, que saliendo hacia el interior de la arteria finalmente terminará por taparla. Este proceso pueden Uds. imaginarlo como el sarro que obstruye un caño de agua.
La fracción LDL-colesterol y los triglicéridos hacen esto. La fracción HDL-colesterol, es una molécula lipoproteica, con mucha proteína y poco colesterol, que por lo tanto, es muy ávida por captar colesterol. Por ende evita el depósito del colesterol en la pared arterial o bien lo extrae de ella, siendo de esta manera benéfica su acción.

¿En todas las personas pasa esto?


En cierta forma sí. Lo que sucede es que para desarrollar la enfermedad hace falta un cúmulo de causas que incluyen otros factores de riesgo, y la predisposición genética. Pero aquí la pregunta del millón: ¿Sabe Ud. que dicen sus genes?. Por cierto que no, y por eso debe Ud. mantener las cifras de grasas de su sangre dentro del rango considerado óptimo.



¿Cuál es ese rango óptimo?

Este es el punto más controvertido del tema, y vamos a empezar tratando las cifras de colesterol total. Durante muchos años se tomó como valor normal de colesterol total a una cifra de hasta 240 o 260 mg%. (Miligramos por 100 mililitros de plasma).
Pero estudios poblacionales posteriores han descendido drásticamente estas cifras, ya que se comprobó que con esos niveles se producía todavía mucha enfermedad coronaria, asumiendo como un valor deseable menos de 200 mg% de colesterol.
En realidad se ha trazado una curva de mortalidad ascendente (a mayor colesterol mayor mortalidad), pero con una pendiente de ascenso muy distinta.
Así para valores entre 150 mg% y 200 mg%, el ascenso de mortalidad es muy poco, obviamente el de 150 está mejor que el de 190, pero la diferencia es poca. Entre 200 mg% y 240 mg% a 250 mg%, la curva es más empinada, y así la diferencia de mortalidad entre quienes tienen 200 mg% y quienes tienen 240 mg% es mayor, y por arriba de 250 mg%, el crecimiento de la tasa de mortalidad, por cada aumento de colesterol es aún mayor.
De ahí que hoy en día se hable de nivel óptimo por debajo de 200 mg%, de un colesterol moderadamente elevado cuando se sitúa entre 200 mg% y 240 mg% y un colesterol total francamente elevado cuando está por arriba de 240 mg%.
Para la fracción de colesterol-LDL se distinguen diversos objetivos en la prevención de enfermedad según estén o no presentes otros factores de riesgo o si ya ha tenido el paciente un infarto de miocardio. Así si una persona no tiene ningún otro factor de riesgo (no fuma, no es obeso ni sedentario, ni diabético, no tiene alta la presión arterial, ni tiene antecedentes hereditarios de infarto de miocardio) se tolera hasta una cifra de 160 mg% para el colesterol-LDL. Pero si tiene asociado algún otro factor de riesgo, la cifra máxima a tolerar desciende a 130 mg% de colesterol-LDL. Y si el paciente ya tuvo un infarto de miocardio o un infarto cerebral, etc., se busca hacer retroceder las lesiones ateroscleróticas existentes exigiendo una tasa de colesterol-LDL inferior a 100 mg%.
El colesterol de alta densidad (HDL-colesterol) cuanto más mejor, debe ser mayor de 45 mg%.
Los triglicéridos, deben estar por debajo de 200 mg% para aquellas personas sin enfermedad manifiesta y por debajo de 150 mg% para aquellos con antecedentes de infarto.



¿A que edad comenzar a tratar el tema?

Cuanto antes mejor. Siendo esto una situación de riesgo, cuanto menos tiempo estemos expuestos mejor. Debo acá dejar perfectamente aclarado que el manejo de las dislipemias es una situación para hacer toda la vida, y no es nunca una enfermedad aguda que se pueda padecer un determinado momento y curar. “El año pasado estaba mal y le había subido el colesterol”. Frases como esta se escuchan en el consultorio habitualmente y configuran una falacia. Quien padece una dislipemia, deberá de por vida realizar algún tratamiento, dietético, ejercicios físicos y a veces ser ayudado por fármacos.



¿Cómo se trata?

La consulta médica es imprescindible, ya que la dieta variará según el tipo químico de grasas en exceso (colesterol, triglicéridos o ambas) que usted tenga, y, además a veces requerirá la prescripción de algún medicamento específico.
Pero hay lineamientos generales que si pueden mencionarse.
La primera de ellas es mantener un nivel de actividad física adecuado, ya que la misma consume grasas, disminuyendo la concentración de estas en sangre. También hace elevar la proporción de HDL-colesterol o colesterol bueno.
En la misma línea debe evitarse un consumo excesivo de alcohol, evitar el sobrepeso y el tabaquismo que aumenta las tasas de lípidos (grasas) en la sangre.
Evitar en lo posible el consumo de grasas, en especial aquellas de fuente animal (carnes vacunas, piel del pollo, yema de huevo, crema de leche, quesos, leche y yogurt enteros, dulce de leche, mayonesas, etc.) y limitar el consumo de azúcares refinados. Aquellas grasas que siendo de origen vegetal sufren transformaciones químicas también deben ser evitadas como ser aceites al hervir (frituras), aceites mezclas, margarinas y vegetalinas.
Se debe privilegiar en la dieta el consumo de cereales integrales, sin aditamentos de azúcar o miel, harinas integrales (salvado), y agregar o incluir pescado como fuente de proteínas dos o tres veces por semana.



¿Quiénes deben tratarlo?

En realidad en la medida de lo posible todos deberíamos cumplir esos lineamientos dietéticos generales enunciados. Pero para ser más específico, solo la consulta con su médico, podrá determinar su necesidad de tratamiento y la profundidad del mismo.
Porque solo su médico teniendo en cuenta toda su historia clínica, conociendo sus antecedentes hereditarios, valorando su medio socio-cultural y sus posibilidades económicas, podrá aconsejarlo adecuadamente sobre su necesidad de tratamiento y forma de encararlo.



¿Y los remedios?

Obviamente deben ser prescriptos solo por el médico, pero sepa Ud. que claramente son la segunda línea de tratamiento, siempre por detrás de la dieta, el descenso de peso, la proscripción del alcohol y tabaco y la actividad física.
Debe Ud. saber que de parte de la industria farmacéutica hay una importante presión publicitaria para dar paso rápidamente al tratamiento farmacológico, cuando si son adecuadamente cumplidas las pautas de tratamientos generales pocos casos requerirán de los costosos medicamentos, no siempre exentos de efectos adversos.

QUE ES LA HIPERTENSION DE CONSULTORIO O DE BATA BLANCA?


Es la presión alta que tiene un paciente ante la presencia del médico, cuando en el resto del día tiene valores normales o no tan alta.
Hay también una “hipotensión” de guardapolvo blanco, que implica aquel paciente que en su vida siempre tiene presión alta pero que con el reposo y la imagen médica momentáneamente la normaliza.
Ambas circunstancias son una indicación clara del holter de presión.
Y si razonamos con lo que venimos expresando, el primer caso, es un paciente sano y no requiere tratamiento pero el segundo sí es un enfermo (hipertenso) que requiere tratamiento. En este punto vamos a dejar en claro que tratamiento de la hipertensión no es solo farmacológico sino que implica cambios de hábitos de vida y dieta sin sal.

DEBO TENER LA MISMA PRESION SIEMPRE?

No.
la presión arterial es una variable biológica y por lo tanto sus cifras varían a lo largo del día, sufriendo pequeñas fluctuaciones continuas.
En general durante la noche las cifras de presión arterial son menores. Por eso para el diagnóstico de la hipertensión arterial se valora la “carga hipertensiva” o sea, el porcentaje de tiempo del día que esa presión arterial está por arriba de los valores normales. Si ese porcentaje supera el 40% del día el paciente padece la enfermedad.
Si con tratamiento supera el 20%, requiere un ajuste del mismo.

HIPERTENSION ARTERIAL


La hipertensión arterial (presión alta) es la elevación sostenida de las cifras de tensión (presión) arterial por arriba de los valores considerados normales.
Bueno, muy bien, cuales son esos límites:
140 mm Hg. para la presión arterial máxima y 90 (9) mm Hg. para la presión arterial mínima.
Esto suele expresarse comúnmente como 140/90 mm Hg. Si bien este es el travesaño máximo tolerado, en el último comité internacional sobre presión arterial se habla de presión arterial óptima por debajo de 120/80 mm Hg.
Y acá vamos a ser muy claros. Las personas con niveles elevados de tensión arterial viven menos POR LO QUE DEBERAN IDEALMENTE SER EVALUADOS DE SUS CIFRAS MENSUALMENTE

CONSULTA MEDICA

Consulta Médica

Salud, es el completo estado de bienestar físico, psíquico y social y no la mera ausencia de enfermedad.
La salud está condicionada por diversos factores como ser la alimentación, vivienda digna, abrigo, trabajo, educación, seguridad, esparcimiento, protección del medio ambiente, etc.
Por esto cada persona puede convertirse en un agente sanitario, luchando por todos y cada uno de estos derechos comunitarios, que como todos sabemos no siempre se cumplen plenamente.
La educación y el conocimiento se transforman así en verdaderas prácticas revolucionarias, porque un pueblo educado no puede ser engañado. Y en este artículo de salud, vamos a enseñar, que dicen los libros de medicina sobre como debe ser una consulta médica, cuanto debe durar, el ámbito adecuado para su desarrollo, etc.
La consulta médica es el acto, encuentro de dos personas, una de ellas enferma en alguna de sus dimensiones, y el otro el profesional de la salud, quien tratará de ayudar al primero a curar o aliviar su enfermedad y si ello no fuera posible lo ayudará a aliviar sus síntomas.
Un gran maestro de la medicina decía: El que en serio quiera saber medicina habrá de saber humanidades médicas: psicología, sociología, ética, historia, etc.
La medicina debe dedicarse antes que nada a prevenir enfermedades, pero cuando la enfermedad ya está instalada debe dedicarse por entero al hombre enfermo, en su totalidad y no solamente a la enfermedad aislada, independiente de quien la sufre.
Si esta visión integral no se cumple, se aleja al acto médico de su fundamente ético y priva al paciente de su salud.
Un simple ejemplo bastará para explicar lo dicho:
Supongamos dos personas jóvenes que sufren un accidente por el cual pierden su pierna derecha.
Una de ellas, correctamente asistida cierra su herida física, tiene apoyo social, es reeducado laboralmente, recibe de parte del equipo de salud el apoyo psicológico que necesita y al año ya casi no recuerda el accidente, trabaja en lo que puede y es feliz. Esta persona, ha recuperado su salud, continúa su vida, es útil a sí misma y a la sociedad, en resumen, está sana.
La otra persona, con idéntico accidente, también cierra su herida física, pero no recibe ningún apoyo adicional. El médico tratante, se limita a su cura orgánica, pero no tiene tiempo de escucharlo. No es reeducado laboralmente, no recibe ningún otro apoyo del sistema de salud y al cabo de un año está sumido en un profundo pozo depresivo y pensando en quitarse la vida. Está gravemente enfermo, y de no ser urgentemente atendido podrá morir con su “herida perfectamente cicatrizada”.
La consulta que comienza en el saludo inicial, en el “apretón de manos” debe desarrollarse en un ámbito adecuado. El ambiente debe estar convenientemente iluminado, tener una temperatura agradable, ser silencioso y privado, evitando interrupciones por el ingreso de personas ajenas al acto médico y al secreto profesional que debe respetarse a ultranza.
Luego del saludo inicial continúa permitiendo que el paciente cuente ampliamente su motivo de consulta y sigue después con preguntas del médico dirigidas a salvar los lógicos olvidos del paciente.
Luego se interroga sobre los antecedentes de enfermedades personales, los hábitos y costumbres, los antecedentes familiares, la repercusión de la enfermedad en su ámbito personal, familiar, laboral o escolar, etc.
A continuación sigue un completo examen físico, para el cual el paciente deberá desvestirse casi completamente, respetando el pudor personal.
Terminado todo esto, se le comunicará al paciente el diagnóstico presuntivo, y se podrán prescribir remedios, exámenes complementarios de diagnóstico, pautas dietéticas a seguir, y el plan de control posterior. En este punto es necesario hacer mucho hincapié, pues hay que asegurarse la comprensión por parte del paciente de todo ese idioma médico que a él, le resulta nuevo. Las indicaciones se darán tanto en forma verbal como escrita, y se repetirán todas las veces que sean necesarias para su compresión.
El médico hará también docencia, explicando los alcances de la enfermedad, las precauciones a tomar, combatiendo los frecuentes mitos, etc.
Todo este proceso en su conjunto, es la consulta médica, y resulta obvio que lleva tiempo, sobre todo la primera vez o ante consultas muy aisladas. El tiempo mínimo que lleva desarrollar correctamente todos estos pasos es de media hora o más.
Si un paciente es atendido en menos tiempo, sobre todo en la primera consulta, podemos afirmar categóricamente que alguno de los pasos descriptos no fue cumplido.
La publicidad habitual de los sistemas de salud, ya sean públicos o privados, o de los anuncios de campañas políticas, hace solamente mención del número de pacientes atendidos por día, mes o año, sin tomar en cuenta la calidad de dicha prestación, ni el tiempo dedicado a cada paciente.
Si usted, no recuerda con claridad todos los pasos que debe cumplir el médico en la consulta tiene en forma práctica un indicador aproximado de la calidad de atención preguntándole al paciente si el profesional lo revisó, y si para ello, le pidió que se quitara la ropa, porque precisamente el acto de desvestirse y volver a vestirse lleva un tiempo con el cual muchas veces el profesional no cuenta.
Estos conocimientos le permitirán a Usted, valorar sus experiencias y lo apuntalarán en la defensa de sus derechos.
Salud
Un derecho humano básico
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CUIDEMOS NUESTRO CORAZON


concepto de factores de riesgo



FACTORES DE RIESGO SON todos aquellas circunstancias o factores que tienden a enfermar al corazón y al sistema vascular.
Factor de riesgo quiere decir que aumenta la probabilidad de enfermar, de la misma manera que cruzar una calle sin mirar a los lados, o conducir a velocidad excesiva o bajo los efectos del alcohol, aumenta la posibilidad de sufrir un accidente.
Entonces la mejor manera de cuidar al corazón es evitar y corregir todos los factores de riesgo.
Otro concepto importante a tener en cuenta es que el efecto perjudicial de estos factores de riesgo se potencian entre sí, es decir el riesgo total es mucho mayor que la suma del riesgo de cada uno de ellos por separado.
Como factores de riesgo tenemos algunos (los menos) que son inmodificables, como ser la herencia o el sexo masculino, y otros que desarrollaremos a continuación sobre los que si podemos actuar. Hablaremos sucesivamente del tabaquismo, consumo de drogas, hipertensión arterial, aumento del colesterol, aumento de triglicéridos, obesidad, diabetes, sedentarismo, estrés y vida competitiva.
Para el primero de ellos, el tabaquismo o hábito de fumar tabaco, nunca será mucho lo que se diga en contra del mismo. Afecta la salud de las arterias, promoviendo su obstrucción (arteriosclerosis) y con ella sus consecuencias: Infarto cardíaco, infarto cerebral, insuficiencia renal, gangrena de miembros inferiores.
También afecta el cigarrillo el sistema respiratorio provocando bronquitis crónica, enfisema y aumentando la posibilidad de tener cáncer bronco-pulmonar. Y quiero llamar mucho la atención sobre el sufrimiento y mala calidad de vida que generan una bronquitis crónica o enfisema pulmonar en quienes los padecen.
Tal vez lo mejor que yo pueda hacer para combatir el tabaquismo sea hacer reflexionar al lector con algunas preguntas.
¿Por qué cree Ud. que fuma?
¿El primer cigarrillo de su vida le causó placer o le produjo tos e irritación u otra molestia?
Si le produjo tos o alguna molestia ¿Porqué cree que insistió en fumar?
Respóndalas sinceramente antes de seguir leyendo.
La realidad es que luego de habituarse al cigarrillo hay una dependencia orgánica, una adicción, a una droga que es la nicotina, y una dependencia psicológica al hábito de pitar, de tener el cigarrillo entre sus labios o en su mano (chupete del adulto).
Pero el mantenimiento de esa dependencia psicológica y su ingreso al mundo adicto los debe Ud. a grandes empresas de capitales multinacionales que con la complicidad de los gobernantes publicitan en forma explícita o subliminal al cigarrillo, haciéndole creer que su vida deportiva, intelectual, laboral, sexual o familiar, mejorarán gracias al famoso pitillo.
Ud. tal vez en forma consciente o inconsciente siente que es más hombre o más mujer si fuma. Se siente más “piola” con un cigarrillo entre sus dedos, ha adquirido gestos especiales y personales que considera más seductores en la forma de tomar el cigarrillo, en la forma de exhalar el humo, etc.
Piense que compañías tabacaleras hay solo tres en el mundo pero hay múltiples “marcas” de cigarrillos, cada una con un perfil publicitario determinado y que siempre se mantiene.
Por ejemplo una marca le muestra paisajes paradisíacos con una pareja (rubia y rubio de ojos celestes) disfrutando el atardecer sobre un velero en el Caribe. Otras marcas siempre le muestran algún deporte de riesgo a alta velocidad (automovilismo, motociclismo, esquí de alta montaña, etc.).
Otros paisajes y aventuras en lugares exóticos (safaris en la selva africana u expediciones a las pirámides egipcias por ejemplo). Finalmente hay otras cuya publicidad será un ambiente “ejecutivo”, “distinguido”, de “elegante sport” o “intelectual”.
En definitiva es Ud. el blanco sobre el que dispara y acierta alguna de las múltiples publicidades de los cigarrillos. Es Ud. la víctima de los intereses sin escrúpulos de las tabacaleras.
Piense que si en publicidad gastan millones de dólares debe ser porque con las ventas que con ella consiguen, logran ganar mucho más. Y que es Ud. con sus magros ingresos quien las subsidia.
Si a esta altura de la lectura, a Ud. le viene a su mente algún fuerte insulto, dígalo, o incluso grítelo, pero lo más importante NO FUME MÁS.
Reúnase con sus vecinos o amigos y forme clubes de aire puro, peticione a las autoridades, en forma pública la prohibición de la venta de cigarrillos o si esto no es posible el aumento de la presión fiscal con el fin de generar tal aumento del precio del cigarrillo que obligue a la gente a NO FUMAR.
El segundo factor que considero imprescindible evitar para salvaguardar la salud cardíaca (genera infarto, hipertensión arterial, arritmias y muerte súbita), prevenir el SIDA, y preservar la salud mental es evitar el consumo de drogas ilícitas (cocaína, marihuana, etc.).
Acá el compromiso ciudadano ES IMPRESINDIBLE